jueves, 20 de agosto de 2020

Arroz

Cuando recoges la casa para viajar al marchar de vacaciones o al volver de ellas es a veces una ocasión para el cocinero de demostrar su talento.

A la manera de los shows televisivos en los que unos cocineros famosos  cocinan a otros que aspiran a serlo para entretenimiento del público te enfrentas a la tarea de preparar la minuta con recursos limitados.

Recientemente al recoger los tratos quedaba en la nevera una bolsa de calamares de un proyecto de paella que se quedó en salpicón, unos guisantes congelados y unos tomates maduros. Para deshacernos de ellos preparé un arroz con calamares y unos guisantes salteados con un poco de panceta que había por allí y por los dos platos recibí felicitaciones.

Yo no quedé muy satisfecho por el arroz. Lo dejo aquí escrito para que no se me olvide otra vez que no he de comprar arroz en ese supermercado.

Yo no he sabido apreciar hasta la fecha el valor de algunos arroces bomba, de marca  o con denominación de origen que he probado. La diferencia de precio con otros arroces de marca blanca no la he visto justificada o no he sido capaz de trabajarlos para sacarlos las cualidades que de ellos se predican.

En cambio, dentro de los arroces de marca blanca, en una disparidad de precio de unos céntimos si he visto gran diferencia.

No siempre lo mejor es lo mas caro.


jueves, 6 de agosto de 2020

Secreto de cerdo

La querencia es la inclinación o tendencia de las personas y otros  animales a volver al sitio en que se han criado o tienen costumbre de acudir.

La intuición y la sagacidad nos hacen ver, a veces, los riesgos subrepticios en las inclinaciones naturales y el ingenio y la imaginación nos surten de ideas y alternativas para eludir los peligros acechantes.

La falta de ingenio y creatividad está haciendo remontar la peste ahora que empezábamos a salir de ella y la condición animal nos vuelve rebaño y si no despertamos nos conducirá de nuevo al aprisco o a la guarida.

¿Qué tiene que ver esto con la comida?

No lo se, pero mientras lo pienso voy a preparar un secreto de cerdo a la plancha que, como dice mi carnicero, es un corte que algún espabilado colega descubrió de unos músculos próximos al lomo que tradicionalmente se contaba en las chuletas.

Fue una idea feliz pues es un bocado muy sabroso que requiere un corte adecuado para que resulte tierno, pues teniendo unas hebras muy largas si no se corta perpendicularmente a éstas puede resultar correoso.

Soporta muy bien el ajo, la pimienta y el orégano y un poco de vino o vinagre de Jerez no le hace ningún daño.


domingo, 28 de junio de 2020

Ensaladilla

La ensaladilla rusa es un plato sencillo, rico y tradicional y por ello ostenta cualidades que le hacer merecedor, sin más justificaciones, de un lugar en este blog en esta época del año.

Si te informas en la red de cómo hacer una buena ensaladilla y qué se ha de hacer para no cometer los intolerables errores habituales lo más probable es que desistas de intentarlo.

Por supuesto que lo mejor es hacer la salsa casera, basta con tener los ingredientes necesarios y saber hacerla bien, para lo cual primero debes aprender.

 Yo dudo mucho que alguien que sepa hacer una mayonesa casera necesite asistencia para cocinar una ensaladilla.

Además, por supuesto, los productos han de ser de la mejor calidad y con garantía de frescura. Con eso y con unos guisantes naturales, frescos y  en su punto de maduración ya puedes ponerte en faena.

Considerando que yo no sé hacer salsa mayonesa a pesar de que tengo un blog de cocina me atrevo a dar unos consejos, fruto de mi experiencia, para que todo el mundo tenga su ensaladilla y disfrute de ella sin demasiado trabajo ni celebración.

Cocerás las patatas peladas y cortadas en trozos grandes y la zanahoria pelada  y en tiras tras cortar longitudinalmente cada pieza en cuatro secciones. A media cocción se añaden los guisantes congelados y la sal y se acaba de hervir todo junto.

 Los huevos se cuecen aparte.

No escurras la verdura hasta que esté templada, no fría, para que no quede reseca ni muy aguada. Puedes añadir un chorro de vinagre que ayudará en su conservación.

Una vez fría o casi fría cortarás todo además de los huevos y de aceitunas deshuesadas y añadirás  el bonito en lata desmigado.

Para el corte es conveniente una cuchilla de verduras de rejilla que junto con un cuchillo te permite picarlo todo en tacos como de un centímetro muy rápidamente. Esta cuchilla no es fácil encontrarla pero las  hay y son sencillas y baratas. Facilita mucho el trabajo más pesado de la ensaladilla.

La salsa será la que más te guste, hay una gran variedad en el mercado y los toques personas a tu elección: pimiento asado  en conserva, encurtidos, espárragos…. darán tu toque personal o de gaudeamus al manjar.

La higiene en su preparación se debe extremar al máximo al elaborarse parte de ello con las manos.

Sírvase fría.

Es una forma muy sencilla de hacer un plato riquísimo con un buen resultado.

Disfrutemos de los pequeños placeres del verano este año, los grandes planes deben esperar.


lunes, 1 de junio de 2020

Legumbres

El consumo de legumbres es esencial en una dieta sana y equilibrada. Por algo son un alimento tradicional que tiene una importancia relativa alta en casi todos los continentes, a lo que contribuyen  los beneficios que aportan a la salud,  su fácil conservación, las pocas exigencias del suelo para su cultivo y el saldo positivo de la huella ambiental que deja su producción.
Tal vez se adolece en algunas regiones de falta de variedad para su elaboración y por ello, cuando llega el tiempo más caluroso, se consumen menos legumbres por falta de tradición de elaborar platos fríos o menos grasos con ellas.
Los garbanzos con bacalao, las lentejas con verduras, potajes de vigilia o de cuaresma en general, las alubias blancas con pescado o marisco o las vinagretas de alubias o garbanzos, son recetas que nos permiten disfrutar todo el año de los platos de cuchara y beneficiarnos de las ventajas de las legumbres, también con el calor.
Las recetas con pescado son un buen plato único y las vinagretas se pueden servir como primer plato o para mejorar ensaladas o platos combinados.
Para cerrar, espero, la crónica de la peste que estamos viviendo… ¿qué diré?
Esta epidemia y su gestión ínfima y mendaz, además de muerte y marasmo económico, nos ha dejado todo patas arriba.  Mujeres atléticas y asilvestradas,  hombres meticones y atizapucheros, jóvenes atolondrados y ensimismados, niños hocicados y  obcecados en las pantallas electrónicas y una buena parte de ciudadanos irresponsables son las secuelas de esta epidemia.
La irresponsabilidad de algunos tal vez tenga mucho que ver con el primer despropósito. Pero, sarna con gusto no pica pero mortifica, y teniendo en cuenta que la vida es un cuarto de gusto por tres de mortificación, no hicimos buen negocio.
Pero… ¡tranquilos!, aquí llegan voluntariosos para salvar la economía por el cómodo procedimiento de sentarse en la terraza, versión sofisticada del tradicional no hacer nada, con el aliciente de ser servido y de que te vean.
Pero ¡cuidado!, ¡no te pases con la factura!, que te lo publico en Instagram. Y de propina, ¡nada!, ¡que les suban el sueldo!


martes, 21 de abril de 2020

Tortilla de espárragos trigueros

 
En estos tiempos de peste y calamidad no faltan paradojas como siempre en la vida.
Cuando más de quinientos muertos en un día se da como buena noticia, cuando se prometen más gastos sabiendo que los ingresos están mermando y cuando hay gente que encuentra oportuno  ultrajar a los que nos curan y nos dan de comer, algo huele a podrido en este potaje.
Se habla mucho de los males que nos viene después de la plaga y de lo mal que vamos a vivir; pero,  como de todas las desgracias siempre se aprende algo, siempre el mal trae algún bien y viceversa.
Lo que venga, sobre todo lo que sea para bien, no será gracias a los que dicen que nos protegen. Las únicas ventajas que sacaremos de esto será lo que cada uno logremos aprender de la desgracia y el infortunio y de los recursos propios que seamos capaces de juntar y explotar.
El conocer y comprender mejor el valor relativo de lo que tenemos y  saber sacar el  máximo rendimiento de nuestros recursos remanentes será el provecho que obtengamos de esta calamidad.
Comer es una de las primeras necesidades que afronta a diario el ser humano y hacerlo dignamente puede que deje de ser un problema resuelto pronto para algunas familias. Permitirse un capricho se va a poner un poco más difícil y más aún que te lo sirvan con las limitaciones que vienen para los próximos meses pero  no cabe duda de que  el que tenga buena bolsa disfrutará del entresaque.
Para los que quieran darse un capricho con casi nada y disfrutar de un manjar cualquier día de la semana yo les recomiendo una tortilla de espárragos trigueros.
Yo he perfeccionado esta receta recientemente pues antes solo salteaba los brotes antes de hacer el revuelto o la tortilla y el resultado no era destacable. Ahora los dejo en la sartén tapados a fuego lento hasta que queden muy tiernos.
Después de haber probado la tortilla y el revuelto de  tagarninas el verano pasado en Andalucía,  me di cuenta de que el secreto estaba en que la verdura estuviese bien pasada y, como aquellas son difíciles de conseguir, encontré en los espárragos trigueros un digno sustituto.
Se encuentran congelados a muy buen precio y, bien preparados, es un manjar que no cansa.






lunes, 30 de marzo de 2020

Hervido de verduras


Ante los acontecimientos por los que estamos pasando uno no sabe qué decir.
Si hablas de índices y de afectados diremos que es una epidemia menos dañina comparada con otras de las que se tiene memoria, pero simempre habrá personas que dirán: yo perdí a una persona muy querida o a fulano se lo llevó y dejó mucho sin hacer en este mundo.
Si hablas de los fastidios que nos está suponiendo cada día, se puede decir que todos hemos pasado o pasaremos cosas peores, que no soportamos hambre ni frío y que pronto seremos libres para viajar y disfrutar. Pero alguien vendrá a inquietarnos al recordar que se ha quedado sin trabajo o sin empresa y que dentro de dos meses no podrá pagar sus facturas y que no le hables de viajes o vacaciones porque su sola mención le ofende.
Diré entonces que la vida sigue igual.
En la trinchera de la vida, esto es una zanja aunque algunos no quieren enterarse, la lucha y las penurias siempre han estado ahí, auunque los momentos de tregua nos lo hagan  olvidar temporalmente.
 En esta guerra intermitente, como en todas,  hay que mantenerse siempre alerta, las imprudencias se pagan muy caras, los más serenos  y los más inteligentes tiene cierta ventaja y cuando arrecia el fuego, las defensas de derrumban y los que mandan se muestran imcompetentes y vacilantes: ¡sálvese quien pueda!.
Como esto sigue siendo un blog de cocina dedicaré este mes a mi plato favorito de estos días: un hervido caldoso de verduras.
Con verduras congeladas para menestra,  otro tanto de patatas en trozos grandes y unos dientes de ajo también cortados en trozos grandes se rehoga todo con un buen aceite de oliva y se añade agua para que hierva y tengamos un plato caldoso, ligero, sano y sabroso.
 Se puede mejorar si es de tu gusto con un poco de pimentón o pimienta.
En estos tiempos de consumir pocas calorías y mucha paciencia  es un plato muy agradecido y,  para el que llega a casa de cumplir con su obligación, un buen recibimiento en el hogar.

sábado, 29 de febrero de 2020

El repollo y otras berzas (De cómo cocer coles sin mal olor)


El repollo y las coles en sus diferentes variedades son una parte fundamental de la cocina invernal.
Esta verdura presenta méritos propios; cocinada sola o con un poco de patata es un manjar. Pero, además, como complemento de otros platos tiene la virtud de suavizar el sabor y la digestión de carnes muy propias de esta estación, sobre todo de embutidos y adobados de cerdo que se consumen cocinados.
Solo tiene un inconveniente este delicioso alimento: a veces, al cocinarlo, desprende un olor desagradable que, aunque devalúa poco su sabor, se mantiene en el ambiente de forma persistente y molesta.
Siendo partidario de disfrutar a menudo de esta deliciosa verdura, he indagado la forma de evitar su molesta secuela.
Las recomendaciones que se encuentran por ahí  de añadir bicarbonato, vinagre, limón, miga de pan, leche, limón, comino … son solo paparruchas que no solucionan el problema, y algunas alteran el sabor original del alimento.
Llegados a este punto, he tenido que ponerme a investigar yo, como si uno tuviera poco que hacer.
Apreciábamos que solo algunas veces se producían los malos olores.
La observación sistemática nos desveló que a partir de cierto periodo desde que la planta es cosechada, cuanto más tiempo pasa más fuerte es el mal olor.
(Estamos hablando de una planta que, madurando en otoño, cuando ya no hay riesgo de que espigue al acortarse las horas de luz solar, llega al invierno en sazón y en las tierras altas hay que recogerla  apresuradamente antes de que las heladas la marroten. Es por ello por lo que, tradicionalmente, el repollo se guardaba un cierto tiempo en una estancia fresca, y lo último se consumía, algo marchito. En otros países lo conservan encurtido o fermentado).
Siguiendo el procedimiento científico, arrojamos la hipótesis de que si rejuvenecemos la planta artificialmente reduciremos los desagradables efectos del marchitamiento y…voilà.
Introduciendo el repollo o la coliflor  como si fueran flores  en el agua y dejándolo desde el día anterior, la planta revive y desaparece el mal olor al cocinar. Si el repollo es muy grande, cuando lo trocees conserva el tronco para que cuando cocines el resto puedas practicar esta maniobra de reanimación.
Es la única fórmula que me ha dado resultados y disfrutaré más a menudo de este sabroso alimento.

miércoles, 29 de enero de 2020

Arroz árabe


Hoy en día la mayoría de  los jóvenes no se privan de nada. La generación “Y” ó milénica es gente estupenda. Ellos mismos te lo pueden confirmar.
Gozan, sin ser conscientes de ello, de privilegios logrados con el esfuerzo y sacrificio de  generaciones pretéritas y sin el menor reconocimiento ni agradecimiento… ¿qué es eso?
Consumen, estrenan,  gastan, desechan, compran, disfrutan, despilfarran, ensucian, contaminan  y ¿por qué?... Porque yo lo valgo.
El eslogan publicitario lo han convertido en su dogma, y quienes se atrevan a criticarles, que se preparen: los más desmesurados anatemas caerán sobre ellos sin misericordia.
El narcisismo y la autoindulgencia se han convertido en el primer mandamiento de su religión, y como al vanidoso todo le favorece, pese a su adicción al consumo, a la tecnología y a la vida cómoda,  se declaran además ecologistas. Eso sí, bajo la condición tácita de que ellos no tienen ninguna responsabilidad y de que todos los males que amenazan al planeta son culpa de los negacionistas, modernos  apóstatas que con argumentos  tan  fútiles como los de aquellos  siguen a los modernos heresiarcas contra todo lo que es acatado por la mayoría.
La alerta climática recientemente alzada está provocando experiencias extáticas entre los fieles advenedizos. Se están dando casos entre los más tiernos de traumas por la nueva moda. Los niños, los pobres, se lo creen todo y son  incapaces de disfrutar del alambicado y discreto encanto de la hipocresía. 
Cabalgar contradicciones se dice ahora; y, como el jinete sin cabeza, muchos jóvenes sacan ventaja de cualquier drama practicando con desenvoltura el postureo.
En este pueril maniqueísmo,  siempre que te unas a los buenos, te declares comprometido  y aceptes el chivo expiatorio o cabeza de turco asignado y le odies como se merece, sólo con eso y sin más esfuerzo,  puedes considerarte miembro  de los elegidos y disfrutar de los mismos privilegios que los malvados sin el menor remordimiento.
La incitación al odio es clave en el proceso. Siendo el odio un arma poderosa  se utiliza en la dosis adecuada para magnetizar a los jóvenes. Imantados de tal forma se inducen tendencias entre la gente,  se inhibe el razonamiento y la crítica y se amalgama y se dirige el rebaño cuando sea necesario. Claro es que ello trae otras consecuencias, pero eso no se tiene en cuenta.
Pero ¡cuidado! Como el mismo Narciso ignoraba,  el peligro estaba delante de sus narices y así muchos vanidosos sucumben en el abismo que tantas veces bordearon ignorantes.
Puestos a practicar el ecologismo, vamos a inspirarnos en los que lo ejercitan por necesidad, aprovechando al máximo los escasos recursos de los que disponen.
Un amigo me dio a conocer la receta de arroz egipcio. Creo más propio denominarla arroz árabe porque evoca sobre todo la escasez y la supervivencia en el desierto.
Cómo un poco de agua,  unos granos de arroz y algo de pasta traídos del lejano y añorado oasis  podían ser convertidos en un buen alimento quemando unas hierbas secas en el anafre de barro es un ejemplo de aprovechamiento digno de ser apuntado.
Pero falta el detalle más importante de este plato. Donde la penuria trajo carencia y escasez, el talento hizo lo suyo: tostando unos pocos granos de arroz y unos fideos antes de añadir el agua y el resto del cereal, se consigue un toque tostado característico y peculiar.
Pruébalo para acompañar unos contramuslos de pollo o unas brochetas de cordero a la parilla. Con cerdo no debe estar malo, pero no se lo pongas a tus invitados, quedarás como un tonto ignorante (o irreverente, que es lo mismo).
Y, si quieres experimentar el rigor del desierto, hazlo sin aceite ni ajo un día que te sientas con el corazón de arena, como el legionario de la copla.

domingo, 22 de diciembre de 2019

Pulpo amariscado


Según los entendidos, las vivencias, el aprendizaje y  las experiencias acumuladas a lo largo de nuestras vidas  van fijando nuestra  memoria a través de conexiones eléctricas entre células que según se refuercen más o menos van formando la red de nuestros recuerdos.
Cuanto más enmarañada sea la urdimbre, sabremos más, nuestros razonamientos serán más elaborados y certeros  y cuando venga la decadencia y el declive, la mengua será más lenta y la pendiente menos escarpada.
El trato con gentes variadas, la lectura, la contemplación del arte en sus diversas formas,  los viajes y, en general, la actitud abierta y receptiva favorece el enriquecimiento intelectual.  Las experiencias molestas, adversas u  odiosas, aunque desagradables, son también fructíferas, pues perfilan los contrastes y los relieves que permiten un mejor desenvolvimiento en variadas dimensiones.
La comida, siendo una parte básica  en la vida, es también determinante fundamental de la misma. No solo en lo que comemos sino también en cómo lo consumimos.
La cocina y la mesa han tenido una influencia muy importante en el desarrollo de nuestra civilización y el grado de conocimiento de los productos y las técnicas de elaboración es un indicador de cultura y desarrollo personal. Manejar tales conocimientos en beneficio propio demuestra superior inteligencia.
Ahora que viene la Navidad, hagamos buenos propósitos y cumplámoslos en el año nuevo. Vamos a interesarnos por lo que comemos, mejoremos nuestras técnicas, experimentemos con nuevos productos, variemos, consumamos más cosas en menos cantidad, enriquezcamos nuestras dietas, planifiquemos para tener tiempo para disfrutar de las comidas y  hagamos, en fin,  un placer de la necesidad. Nuestros cuerpos y nuestras mentes  nos lo agradecerán.
Como siempre, para estas fiestas que vuelven os recomiendo una plato que se sale un poco de lo habitual.
Por aquí un restaurante ha hecho fortuna mezclando  pulpo con  marisco. El éxito consiste en ponerlo un nombre pomposo para parecer que has inventado algo y así acuden en masa  los que tienen que ir a probarlo todo.
Esta es mi versión: se cocina el marisco como si fuesen unas almejas a la marinera y se añade el pulpo ya cortado y cocido. Un toque de pimentón y listo.
Si el marisco es bueno y no lo pasas de cocción saldrá un buen plato, si bien, yo prefiero un plato de pulpo y otro de marisco.

domingo, 1 de diciembre de 2019

El servicio


En la comida el servicio es esencial. No es de buen provecho el alimento comido a disgusto y sabe siempre amargo el bocado arrojado con displicencia e insípido el traído con  desgana o petulancia.
La satisfacción por el trabajo bien hecho y  el cumplimiento del deber no están debidamente reconocidos hoy en día. Son los jóvenes las víctimas principales de una subcultura que exagera  los derechos,  mitiga  las obligaciones y fomenta el  atrevimiento y el descaro en perjuicio del trabajo y la paciencia. La triste cosecha de esta forma de entender la  vida está siendo frustración y desengaño prematuros.
El mal servicio en España es una epidemia y es triste ver como la formación profesional que se viene introduciendo no permite  lograr ni siquiera una atención meramente correcta en muchos casos. 
El asunto es especialmente grave cuando este país es una potencia en servicios y el turismo es una de las principales fuentes de riqueza.
El año pasado  nos presentamos sobre las doce de la mañana en un bar de un lugar turístico  y siendo los únicos clientes, una persona a la barra y otra dentro, jóvenes los dos, al solicitar algo para comer nos dieron la respuesta de que la cocina no estaba  abierta todavía. Sorprendido,  intenté ayudar al indolente mercader  que no me ofrecía alternativa alguna. Le sugerí, tras vanos intentos,  si nos podía servir algún helado del refrigerador del comedor y no le pareció mal.
Recientemente, en un pueblo muy visitado  que presume, con razón, de sus quesos de cabra y sus embutidos, en circunstancias similares, recibimos la misma respuesta concluyente de otro prometedor comerciante.
Unos días antes,  fue en una tasca que me hizo recordar las que frecuentaba cuando serví. Obligados a repetir como clientes, consecuencia de mi preferencia por los lugares poco frecuentados,  el ventero,  tras mostrarnos la carta,  nos anunciaba lo que no había ese día. Aproximadamente, la mitad.
De lo que mandábamos, por sistema, con la diplomática  frase de: “tenemos un problema” al volver  de la cocina, nos iba preparando  para anunciarnos  que “vaya, lo siento,  no tenemos esto, no tenemos lo otro …”
Ante la imposibilidad de satisfacer el variado gusto de los  comensales más volubles,  remisos a conformarse con la menguante minuta,   me atreví a sugerirle (estábamos solos, ya casi en familia, en temporada baja…): “oye, ¿no podrían hacer a estos un huevo frito con  patatas?”. Ante lo que el punto, ostentando gesto serio y profesional, me contestó: “no señor, aquí no trabajamos eso”.
Entre los maîtres, a este áspero miembro de la restauración patria,  lo declaro mi consentido.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Ensalada templada


El eclecticismo es una solución inteligente en los momentos de incertidumbre o en las materias complejas. La búsqueda de una salida intermedia facilita el avance y la transición. La convergencia, el sincretismo, el consenso y el relativismo son conceptos que en momentos críticos han servido para avanzar y para arrinconar y deslegitimar a los extremistas a los fanáticos y a los sectarios.
Como en otras disciplinas, en la cocina esta ida también nos puede traer buenos resultados.
La ensalada templada es un arreglo muy recomendable para los periodos de entretiempo. Gracias a la disponibilidad de productos hoy en día y a los hábitos de la vida moderna donde se busca la dieta ajustada, equilibrada y variada el plato único se utiliza cada día más. En esta línea la ensalada templada será una solución apreciable  para una comida o cena con muy pocos preliminares.
Sobre la base de los productos de huerta tradicional unas tiras de pollo a la plancha o frito ( la más corriente), un poco de pasta recién escurrida, unas lonchas o tacos de jamón calentados, unos medallones de queso de cabra pasado por la plancha, un poco de bacalao ligeramente hervido o planchado, unas gambas peladas salteadas, unos huevos mollet… nos dejarán un plato de categoría.
Prueba y repetirás.


jueves, 26 de septiembre de 2019

Fricando


La elaboración de los platos de carne que se consumen últimamente  son cada vez más sencillos; la sartén y la plancha se imponen porque no podemos o no queremos dedicar tiempo a cocinar. Las carnes picadas en diversas formas y las precocinadas  triunfan cada vez más porque además de cocinarse rápido se comen sin esfuerzo.
Aunque  habría mucho que hablar,  no vamos a entrar en el tema de la calidad, la trazabilidad y el manejo de los cortes empleados. Eso lo dejo para los que entienden del tema.
Con la falta de planificación y la  manía por la celeridad  en la cocina y en la mesa para huir  volando a hacer cosas inútiles,  estamos  perdiendo recetas y guisos que,  si bien algunos de los cuales requieren tiempo en su preparación, no por ello precisan de excesiva dedicación ni complejo menaje ni técnicas sofisticadas.
Una receta de carne tan rica o más que  la carne guisada, estofado de carne o carne gobernada u otras calificaciones regionales es el fricandó  de ternera.
Los catalanes, tradicionalmente paradigmas del buen sentido y la economía y últimamente de la extravagancia  y del despilfarro, aportan este plato de primera con una carne de segunda bien cortada y otros ingredientes igualmente humildes.
El tiempo de preparación se reduce a la mitad debido al corte fino y el espesor de la salsa que aporta la harina del inicial paso por la sartén le hacen un plato excelente para comer calentado.
Los ingredientes: carne de ternera fileteada, aceite, harina, cebolla,  setas, vino  y especies al gusto.
No hay más que decir sino probarlo.


jueves, 22 de agosto de 2019

Salpicón de pescado y marisco


En el verano las vacaciones, los viajes, la playa, las actividades al aire libre y las fiestas nos dejan poco tiempo para cocinar. Los que no tienen vacaciones ni viajes ni playa ni fiestas; los que trabajan, lo tienen todavía peor. Estos  deben que aguantar la faena,  los rigores del clima y, si tienen hijos pequeños, les tienen que soportar las veinticuatro horas del día o mirar a ver cómo los colocan.
En consecuencia; si no nos espabilamos,  las comidas acaban siendo un desastre.
A los primeros,  si les gusta lo bueno de la vida también les gustará comer bien. Y no nos engañemos; comer fuera de casa a diario no es comer bien.
Y para los segundos, pobres criaturas que sobrellevan sus aperreadas vidas y a veces tienen que aguantar a los que huelgan, es una cuestión de  necesidad  la de alimentarse para llevar a cabo su necesaria tarea.
En estas condiciones más que el tiempo y los medios para preparan el avío son necesarias las ideas; saben dar con las recetas precisas para tener en poco tiempo o de antemano preparada comida sana, sabrosa, completa, refrescante y tentadora.
Creo que el salpicón de pescado y marisco cumple todos los requisitos enumerados y es una buena solución para matar el hambre y algo más en estas jornadas veraniegas. Ahí dejo una muestra para que el lector juzgue.
Solo me queda reiterar que cuanto mejores sean los ingredientes mejor será el resultado.
 Adiós… que tengo mucho que hacer.