sábado, 29 de abril de 2017

Costilla de cerdo a la sal

Cocinar carne  a la sal, a parte de su sencillez, tiene unas cuantas ventajas: además de reducir bastante la grasa, presenta un aspecto característico y resulta un sabor diferente y gustoso. Además no pierde ningún valor para consumirlo después a temperatura ambiente,  con lo que es un plato ideal  para presentar en cualquier convite, para elaborar deliciosos bocados fríos o para tener preparado para una comida rápida o  para una colación campestre.

El manjar no tiene ninguna dificultad: procura un costillar de cerdo lo menos descarnado posible, en una bandeja de horno haz una cama de sal gorda y entierra la carne con más sal. Si no encuentras sal húmeda al efecto lo humedeces para que se adhiera mejor al alimento.
Puedes usar las especies habituales en la carne de cerdo antes de ponerlo en la sal y el tiempo de horno el habitual, según el volumen de la carne.
Cuando termine de hornearse rompes la costra de sal y retiras los restos de ella que queden pegados al alimento. Se corta y se presenta al gusto. No resulta excesivamente salado.
Para acompañarlo es ideal el alioli. Te gustará.
Lo mismo se puede hacer con cinta de lomo, si es del cabecero mejor,  y es preferible para comer en frío una vez cortado en lonchas finas.


jueves, 30 de marzo de 2017

El té

"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré" , decía el Señor, según San Mateo. Qué balsámica proposición  y qué sugestiva y halagüeña oferta para estos tiempos en los que tanto la demasía de trabajo como el exceso de holganza  provocan fastidio, aburrimiento y hasta enojo.
Seguramente, la expectación levantada en buena parte de mis lectores se verá de inmediato frustrada si añado que quien hace tan sugerente oferta propone la mansedumbre y la humildad como el camino para lograr el alivio.
Dejemos a esa parte de mis seguidores que sigan airados su frenético rumbo y con el resto prosigo la perorata a ver cómo enlazo yo esto con el objeto de este sitio.
En esta tradición nuestra de duermevelas, vigilias y trasnochos, el café es un socio habitual. Su delicioso sabor, su idoneidad para ponernos en guardia, para estimular la conversación y para convocar a las musas, lo convierten en un aliado único en ciertos momentos.
Pero si lo que tú necesitas es bajar el pistón, reducir la marcha, calmarte un poco o, simplemente, disfrutar  de lo mucho o poco peleado, ya es hora de que te apliques al té.
En España, donde las señoras ni toman té si no es cuando se desmayan y no hay por casualidad a mano manzanilla, como decía El Pobrecita Hablador hace ya más de un siglo, las cosas están cambiando. Únete a la corriente.
 Busca buenas hojas, una buena tetera y los complementos adecuados, si es en rama. Calienta bien la tetera y el agua, ponte un buen bocado, dulce o mejor salado, siéntate, sírvetelo con calma, mira algo bello, no te quejes… no seas tan exigente… hay teteras muy bonitas. Leche o azúcar, si gustas y disfruta. Repetirás.

Si lo tomas con anglosajones entérate antes del protocolo y, sobre todo, por lo que más quieras, bajo ningún concepto,  levantes el dedo meñique al beber de la taza, eso sería lo peor, sería infausto, terrible, calamitoso; arruinaría tu reputación  en todo el Imperio Británico.

martes, 28 de febrero de 2017

Coca mallorquina

“Si  te contara lo que a mí me hicieron, - le decía el atún a la anchoa-, solo Neptuno y yo lo sabemos. Yo, que era el mejor nadador del océano, todo músculo. Después de atraparme me pincharon, me destriparon, me congelaron, me descongelaron, me desmembraron, me despedazaron y me encerraron a oscuras. Luego, me cocieron.
“Aquí pierdo la memoria, ya no sé ni el tiempo que pasé allí cautivo a oscuras hasta que, sorpresivamente, tras una luz cegadora volvió el martirio: me desmigaron y me hornearon. Cuando ya pensaba yo perder la noción de mi existencia por efecto del calor,  me volvieron a congelar y después de un tiempo y ajetreo  me volvieron a abrasar  y aquí estamos. Ya casi ni me reconozco.  ¿Qué será lo siguiente?.
“Al  menos a ti no te metieron en salmuera,  -contestó el ex-boquerón.
“Eso, eso  -terció la afligida aceituna negra-. El salazón es muy desagradable.
“¿Qué sabréis vosotros?  - intervino  la alcaparra-. No habéis probado el vinagre y su extrema acidez.
¿De verdad se puede considerar la pizza un alimento natural?
¿Queda algo de  las propiedades nutritivas de aquellos  alimentos cuando son consumidos?.
Podemos hablar también de los aditivos y de los aditivos de los ingredientes, pero nos saldríamos del formato habitual. Además este blog no fue pensado para la inapetencia y la aprensión, sino para dar soluciones y respuestas.
En vez de viajar tanto a Italia, quedémosnos un poco más cerca. La coca mallorquina nos solucionará una cena o un aperitivo de forma más sana y en menos tiempo de que lo piensas.
Los ingredientes son pocos y muy corrientes: harina, aceite de oliva, sal, tomate, cebolla y espinacas. Caben otros componentes según el gusto y la disponibilidad: pimientos, berenjenas …
La base es una masa quebrada delgada,  o,  incluso una más sencilla:  agua, aceite, sal y harina; prueba y elige la que más te gusta. Pones encima la verdura mezclándola como prefieras, sal, aceite y a hornear.

¿A que te parecía más difícil?.

jueves, 2 de febrero de 2017

La purrusalda

¡Qué dura es la vida del urbanita moderno!.
¡Quién me mandaría a mí comprar el coche en invierno!.
Almorzado con un  bocadillo me pasé la tarde en el taller;  qué fríos son aquellos sitios para el que allí solo tiene que aguardar.
Discutiendo con el encargado de si esto o aquello entra en garantía  ya tenía yo los pies fríos.
- Por cierto, no se me olvide; tengo que pasar por la frutería, espero no tener que ir en busca de una de guardia.-
Vuelta a la sala de espera, que estaba muy  caliente,  y vuelta a desabrigarse y vuelta a pasar frío al salir a ver cómo iba lo mío.
Al pasar sumiso por la oficina, la sonrisa candonga de la prieta cajera  me dejó tan frío como estaba.
Con escaso hálito salí de allí con la cartera también menguada. A estas alturas sólo una esperanza me impelía. Corrí en busca de lo que en mi cabeza como una cantilena me martillaba: un manojo de puerros, una cebolla, zanahorias y patatas.
Con el resuello en el cuerpo corté, una vez lavados,  los puerros en trozos medianos, las zanahorias en rodajas y la cebolla en parmentier ( tacos grandes) y todo ello  lo rehogué con un buen aceite de oliva, luego añadí las patatas en tacos tronchados o chascados para que engordasen  un poco el caldo, sal, agua y herví.
Servir caldoso.
Con la primera cucharada noté yo que mi suerte había tornado. -Venga lo que venga, ya nada me acobarda-.
Ten tu propia experiencia con la purrusalda, repetirás.
Los de Bilbao suelen añadir un poco de bacalao. Se puede prescindir de la cebolla, esta lo suaviza un poco, depende lo verdes que  estén los puerros y del gusto de los invitados.


24.01.17

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Pan con tomate

Los catalanes, introductores del Caganer en el Portal de Belén, tienen alguna aportación a la cocina hispana de la que sí pueden sentirse orgullosos. Dejemos las impudicias a un lado, tal vez no las entendamos, y quedémonos con lo estimable y honroso, que es diverso y abundante.
Su variada gama de embutidos es de conocimiento obligatorio  (ya sabes cómo se aprenden estas cosas); sus hortalizas y su forma de escalivarlas, la salsa romesco, el alioli, los vinos, las cocas… son todas tentadoras propuestas a la vista y al paladar.
La gleba (gleva) rica y variada,  fertilizada y humanizada por la obra del payés, y su clima, son el fundamento de esta envidiable oferta.
Siguiendo la política de este blog nos vamos a centrar en lo más sencillo: el pa amb tomàquet i pernil   (pan con tomate y jamón). Este plato reúne cuatro ingredientes que vas a encontrar en cualquier sitio y puedes hacer un plato bonito y rico con muy poco trabajo.

Lo sé, lo sé …. no es lo mismo aquel tomate madurado en la huerta al sol del  Mediterráneo y conservado en la mata en el desván,  que el que vamos a encontrar en el supermercado, ya sé que hay gente que aquello  ni lo ha conocido ni lo probará nunca;  pero nos podemos hacer una idea.
La cançó es como sigue: un buen pan de pueblo ( lo puedes encontrar en cualquier ciudad o pueblo grande), los mejores tomates,  cuanto más maduros mejor, sal  y, coronando, un buen jamón. Ungido con un  buen chorro de aceite de oliva virgen extra, el rey de la mesa estará servido.
A muy pocos llega ese  maravilloso aceite del Baix Camp de Tarragona que, por un privilegio que yo disfruto,  a veces entra en mi casa. El mejor del mundo, dicen allí. Yo no he probado otro mejor.
 Tampoco hay que quejarse; hay muy buenos aceites por ahí.
Para facilitar la tarea, lo mejor es rallar el tomate desechando la piel y añadirle la sal y, si prefieres, puedes echar aceite directamente al tomate y mezclarlo. Puedes rallar un poco de ajo también y mezclarlo con el tomate. Aunque un auténtico catalán diría: “el tomate no hay que rallarlo, tienes que frotarlo directamente sobre la rebanada de pan y el ajo solo se frota cuando el pan es tostado y siempre antes de frotar el tomate”.
 Prueba y elige.
El jamón no es necesario que sea de Girona, vale perfectamente uno de Salamanca  o, incluso,  de Huelva.
Aunque el artículo se alarga, no me lo puedo callar. Lo que yo no perdono a los catalanes, a pesar de todas sus extensas virtudes, y, aunque seguramente tendrán sus razones, yo no lo alcanzo a entender:
¡Cómo estando el fuet tan bueno, lo inventaron tan delgado!.
Tal vez vuelva a ser culpa otra vez de las recurrentes tripas,  els punyeters budells.



Arroz negro

Hace tiempo una camarera gallega muy lista y prudente, perdón por la redundancia, tuvo el gusto de invitarnos a probar un arroz con almejas excelente que nos ofreció a mayores. Arroz con almejas - dijo -  no digo paella, para que nadie luego diga…
Yo acostumbro a juzgar los platos por la vista y por el sabor y, a fe mía, que aquel arroz era exquisito y, por la cuenta, no necesita un  título que por sí mismo no garantiza nada.
Mucho se puede hablar del arroz y sus infinitas formas de elaboración y sabores. He elegido un plato pariente pobre de la paella de marisco y fácil de preparar.
Emplearás  paella o cazuela grande, para mí, si es con tapa mejor. Arroz redondo, por supuesto.
Sofrito de cebolla y ajo; un poco de tomate triturado también, si gustas; calamares o sepia troceados, tinta de sepia congelada ( la encontrarás en el supermercado) y luego, el arroz. Un chorro de vino blanco va también bien. Una hoja de laurel.
La cantidad de tinta al gusto, empieza de menos a más y busca tu punto.
Agua;  el doble de volumen que el arroz. Si utilizas un caldo de pescado o marisco (fumet), mejor.
La regla de oro del arroz: no más de veinte minutos de cocción a fuego justo para mantenerla.
“Arroz pasado, arroz tirado”.
Añades algo de marisco en los últimos minutos,  para que no se pase de cocción.

Reposar tapado y…¡ a por ello!.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Menestra exprés

Son las  once y media de la noche, terminada la faena y deseando descansar.
De repente, una pregunta rutinaria y tú, inerme ante la realidad:  “no hay nada para comer mañana”.
¡Tu reputación en entredicho!. Y, tal vez… otra bronca.
¡Oh no,… eso no!.
Pero,  se enciende la bombilla:
Un clásico y… ¡listo!:
Cronómetro:  ¡Start!.
Sacas la olla rápida; un chorro de aceite de oliva virgen; calor; abre el congelador y echa mano de la bolsa de menestra congelada de la mejor calidad, que debe estar allí esperando al efecto; viertes la verdura en el perol, sal y unos dientes de ajo que habrás pelado o no, según la prisa. Lo salteas  a fuego vivo tres o cuatro minutos; añades un chorrito de agua; cierras la olla, sube el pitorro, bajas el fuego….
¡Pause!
Diez minutos de reloj.
¡Stop! y a otra cosa.
¡ Nos hemos salvao!
En total, cinco minutos de trabajo.
Unas lonchas de jamón o unos tacos, antes de cerrar la olla,  mejorarán el resultado.
Y tú que pensabas que el panaché era un plato difícil...

Arroz al salto

El arroz al salto es un plato olvidado de lo que se conoce como cocina de aprovechamiento. Mi aprendiz, en su infatigable tarea  investigadora,  lo ha rescatado de un viejo libro de cocina (*) y creo que merece un asiento en este blog.
Sospecho del horno microondas como autor de la desaparición de este preparado, pues nos permite calentar el arroz de una forma que antes no era posible.
Sus posibilidades son casi infinitas: si el arroz admite mil formas y sabores, lo mismo el arroz al salto.
La ciencia:
No tiene ningún misterio. Con el arroz sobrante elaborarás una masa con huevo batido y harás una especie de albóndigas o tortillitas que cubiertas con pan rallado freirás en abundante aceite.
Puedes sorprender a tus invitados con este aperitivo o servirlo como guarnición. 


 (*) Manual de la Abuela Pato

viernes, 28 de octubre de 2016

Nachos con carne

Para celebrar el primer aniversario de la ocurrencia presto gustoso un trampolín a mi segundo pinche, primero en afición. El aprendiz bosqueja maneras en la cocina, si bien, en la mesa presenta memorando  más propio de un mancebo que de uno de su corta alzada.
Nos presenta unos nachos con carne que tienen su mérito.

NACHOS CON CARNE
Ingredientes: Nachos, carne magra, queso tierno, cebolla, pimiento rojo y verde y guindillas de cayena (opcional).
1. Cortar la carne en trozos pequeños, rallar el queso y moler las guindillas.
2. Echar un chorrito de aceite y la carne en una cazuela o sartén.
3. Salpimentar la carne, cortar la cebolla en dados y echarla cuando la carne esté dorada junto al pimiento, que también estará cortado en dados.
4. Echar los nachos en un plato de hornear.
5. Echar la carne junto al queso en los nachos.
6. Poner el horno a 130°  y meter los nachos hasta que el queso se derrita.
NOTA: Este plato se puede acompañar con guacamole.
NOTA: Las guindillas se echan cuando la carne se está haciendo.





sábado, 15 de octubre de 2016

Huevos, agua y calor

En la vida todos nos quejamos  y,  a veces,  con razón. Se dan casos de gente que ha conseguido mucho quejándose;  incluso ha habido quienes  tras vencer en una protesta justa han pasado, ellos mismos, a suplantar al viejo  tirano sobre sus  antiguos camaradas de infortunio y queja. La protesta da para mucho más pues hay  quienes, sin llegar a dar la vuelta a la tortilla, se convirtieron  en profesionales de ella  y viven muy bien arrogándose el sufrimiento y la penuria de un grupo al que mantienen debidamente enojado para que ni abandonen ni olviden su mísera condición y la necesidad que tienen de ser defendidos.
Además, no se puede negar que la protesta continua debilita y embota el ingenio,  ignora las debilidades propias, altera la percepción de la realidad y merma las fuerzas.
Le vendría muy bien a la gente más joven echar la vista atrás y recordar a Violeta Parra (Gracias a la Vida) ,  a Nina Simone (Ain't Got No, I Got Life) y a otros que cantaron su protesta, pero también  a la esperanza y a la vida, que son los últimos reductos del abusado y el perseguido.
Por eso, si llegas un día a casa, es hora de cenar y sólo tienes  huevos en el frigorífico, no te quejes y piensa. Los huevos son una maravilla en la cocina, sin ellos muchos platos y postres de los más corrientes no existirían y, no obstante,  su más simple elaboración es un manjar. Con agua,  sal  y calor, en menos de diez minutos tienes tres posibilidades: huevo pasado por agua,  mollet o huevo duro.
Recomendaciones: deja hervir el agua antes de poner en ella los huevos;  tres, cinco o diez minutos de cocción respectivamente ( si estaban en el frigorífico) y enfriarlos con agua fría.

No te quejes tanto y empieza a funcionar.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Raxo

En la búsqueda incansable de platos sencillos, sanos y sabrosos fuimos a dar este verano en Ferrol con el rajo (raxo) y fue un feliz encuentro.
Yo desconocía este guiso, lo cual solo demuestra mi escaso conocimiento de  la cocina gallega y humildemente  ante mis lectores prometo aplicarme en esta materia.
Para los que vamos perdiendo afición por la carne y gustamos de nuevas presentaciones y aliños a la vez que rehuimos  los trámites laboriosos, este plato llega muy oportuno.
Los ingredientes  se encuentran fácilmente:  carne magra de cerdo que se cortará en tacos y se dejará macerar con especias al gusto. El ajo es imprescindible y el orégano, el perejil o el pimentón no van mal. Al cocinarlo se puede añadir un poco de pimiento o cebolla en trozos pequeños.
La ciencia: con aceite se va rehogando a un fuego medio para que la carne vaya soltando su jugo y se remate en él. Se puede ayudar con un poco de vino blanco. Lo importante es que no se pase y  no quede muy seco.
Se suele presentar con patatas fritas o con pimientos de padrón y si van los tres, mejor.
No me digáis que es difícil.


jueves, 8 de septiembre de 2016

Marmitako

El marmitako es la forma vasca  de llamar a la marmita de bonito, plato de pescadores  que se come por toda la costa cantábrica. Es un guiso con patatas de este apreciado atún que se consume en verano, cuando las migraciones de este animal le hacen acercarse a nuestra costa del norte.
Es un guiso normal de pescado con patatas, pero al ser un pez graso, consistente y de sabor fuerte, admite verduras que en otros resultarían inapropiadas. El pimentón o  pimiento choricero seco o en lata son perfectos, el pimiento verde no está mal y la cebolla y el ajo son imprescindibles. El tomate le puede dar sabor y color.
Siendo el bonito un pescado que, según vaya la temporada, a veces alcanza precios altos, para este plato es preferible el corte más barato. La primera tajada después de descabezado el animal es la mejor: pediremos que en la pescadería nos aparten toda la carne magra y con las espinas y la piel prepararemos un caldo que se añadirá a las patatas una vez rehogadas con la verdura y antes de añadir los trozos del pescado limpios. Recordad que el pescado no hervirá más de ocho o diez minutos.
Sin el caldo se puede hacer también, pero resultará un plato sin identidad propia.
Con otros atunes diferentes al bonito también se puede hacer, pero al ser unos peces más grandes será difícil conseguir el corte indicado.
25.08.16.



viernes, 12 de agosto de 2016

Conejo al ajo cabañil

Yo no sabía de esta receta hasta que un viejo amigo murciano me la dio a conocer. Con razón es una de los principales platos de la comida huertana.
Por su sencillez, su sabor y su presencia, merece este guiso un lugar destacado en la cocina mediterránea e incluso en la española. Es un buen plato de verano por su frescor y es riquísimo caliente o frío. Yo diría que es una elaboración mixta entre escabechado y al ajillo y, al llevar  patatas,  por sí solo constituye un plato completo.
Estamos ahora en  el momento ideal para disfrutar este manjar al disponer de  patatas y ajos nuevos que darán al plato su máximo esplendor. El aceite será de oliva y el vinagre, lo mejor que se pueda.
Hay quien lo adereza con un poco de romero a la hora de hervir la salsa y un poco de pimienta no viene mal en la carne antes de freírla.
Otros consejos: el corte de las patatas será mediano y no las freirás con demasiado calor, menos calor todavía para freír el conejo (el puñetero salta como cuando estaba vivo).
Si sobra alguna tajadilla, el cocinero tiene preferencia el día siguiente.